75. Decisiones al filo del deseo.
A veces me pregunto si el poder no es más que un espejo cruel, uno que nunca devuelve una imagen limpia sino una superficie agrietada donde lo que deseas se confunde con lo que más temes perder, donde tu reflejo se alarga hasta desfigurar lo que creías ser. Y hoy, ese espejo se encarna en Averis, en la forma en que se recorta contra la penumbra del corredor, apoyado con una falsa calma sobre la columna que da paso al salón de los sellos rotos, como si hubiera estado aguardando mi llegada desde