654. Kael sigue conmigo.
No lo toco.
Y ese gesto… pesa más que cualquier contacto.
Porque ahora no es distancia.
Es control.
Kael lo entiende.
No hay frustración en su mirada. No hay impulso retenido ni exigencia disfrazada. Solo… reconocimiento.
Eso me estabiliza más de lo que esperaba.
Porque confirma algo importante esto no se sostiene solo por intensidad.
Se sostiene por decisión compartida.
Y eso… es lo único que Eryon no puede fabricar.
Riven rompe el momento otra vez, más práctico.
—Necesitamos movernos.
Asiento