651. El tercero que no debería existir.
El bosque no respira igual.
No es una sensación vaga. Es concreto. El aire tiene otra densidad, otra cadencia, como si algo hubiera cambiado el ritmo sin tocar nada visible.
Y eso… me incomoda más que el ataque.
Porque no sé de dónde viene.
Ni hacia dónde va.
Kael también lo siente.
Lo noto en cómo su postura cambia, apenas, pero lo suficiente. Ya no está solo atento. Está… anticipando.
Riven gira sobre sí mismo.
—Esto no terminó.
—No —respondo.
Mi voz sale más baja de lo que esperaba.
Más… con