652. El precio de mirar de frente.
No doy un paso, pero tampoco retrocedo. Ese es el primer error o el primer acierto. Todavía no sé cuál.
Eryon no avanza de inmediato. No necesita hacerlo. Su sola presencia altera el equilibrio, como si el espacio entre nosotros ya fuera un territorio compartido.
Y eso… es peligroso.
Porque no invade.
Se instala.
Kael se mantiene delante de mí, pero ya no es una barrera sólida. Lo noto en cómo su respiración cambia, en cómo su cuerpo está listo para actuar… pero no encuentra un punto claro de a