653. La parte que no puedo negar.
No hablo de inmediato.
Porque si lo hago ahora… va a salir torcido.
No por ellos.
Por mí.
El silencio que deja Eryon no es vacío. Es un espacio lleno de eco, de posibilidades, de cosas que todavía no tienen forma, pero que ya están empujando desde abajo.
Y eso… es lo que más cuesta sostener.
Riven es el primero en romperlo.
—Eso fue… una mierda.
No lo miro.
Porque tiene razón.
Pero no en el sentido simple.
No fue solo incómodo.
Fue… preciso.
Y eso es peor.
—No dijo nada que no supiéramos —añade