57. Llamas que susurran.
La noche ha caído sobre el santuario con una suavidad que engaña; el aire parece líquido, denso, cargado de promesas y advertencias invisibles, y cada sombra que se mueve por las paredes me recuerda que estamos en un espacio donde lo que no se ve puede decidir nuestra suerte. Camino descalza por el círculo, sintiendo el calor de la piedra bajo mis pies, cada paso un eco que reverbera en la carne y en el espíritu, consciente de que las miradas sobre mí no son curiosidad ni temor, sino algo más p