451. El arte de ofrecer la herida correcta.
Entro en la fase siguiente sin anunciarlo, porque he aprendido que los movimientos decisivos no se declaran, se encarnan, y mientras camino por los corredores que antes pertenecían al lenguaje rígido del orden antiguo, siento cómo las miradas se deslizan sobre mí con una mezcla de expectativa y temor, no por lo que podrían hacerme, sino por lo que sospechan que estoy dispuesta a mostrar, y esa anticipación colectiva se filtra en el aire, volviéndolo espeso, casi íntimo, como si toda la estructu