450. La geometría del riesgo compartido.
No despierto con sobresalto, sino con una claridad casi insoportable, una lucidez que se instala en el cuerpo antes que en el pensamiento, como si cada célula hubiera recibido la misma instrucción silenciosa: no retroceder, y mientras permanezco inmóvil, dejando que la respiración encuentre su ritmo sin imponerle nada, percibo cómo las consecuencias de la exposición pública continúan desplegándose incluso en ausencia de testigos, reorganizando alianzas, tensando viejas fidelidades, obligando a