394. El pulso que no se somete.

Hay un instante después de la devastación en el que todo queda suspendido, no como un silencio vacío, sino como una respiración contenida que todavía no decide si será alivio o catástrofe, y en ese intervalo descubro que lo que más me pesa no es el cansancio del cuerpo ni la amenaza que aún no se disipa del todo, sino la intensidad con la que sigo sintiendo a Aeshkar dentro de mi campo, no invadiéndome, no reclamándome, sino vibrando en una frecuencia tan cercana a la mía que distinguir dónde termina una y empieza la otra se vuelve un ejercicio inútil.

No pienso en el campo de batalla, ni en los restos de energía que todavía se disuelven a nuestro alrededor, ni siquiera en los Selladores que no han caído y que observan desde la distancia con una cautela que roza el pánico; pienso en esa presión suave pero insistente en el centro del pecho, una conciencia nueva que no es ajena ni impuesta, sino nacida de la aceptación de algo que durante demasiado tiempo quise fragmentar para hacerlo m
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP