Cap. 80 No es solo tristeza
Isabella, que estaba mirando por la ventana el café que se alejaba, volvió su mirada al reflejo de los ojos de su sobrina en el espejo. Por un instante, la máscara de la matriarca de acero se suavizó, y una chispa de algo parecido al orgullo, y tal vez a la esperanza, brilló en sus ojos.
—Para eso, niña —respondió, con un tono que no era del todo severo—, primero tienes que aprender a no dejar que los hombres tontos te distraigan.
La referencia a Luther y al espectáculo en el pasillo del hospit