Cap. 15 Bien, este va a ser el útero de alquiler.
El doctor Clemente desdobló el papel. Sus ojos se abrieron como platos. La miró de inmediato, incrédulo, y volvió a bajar la vista al plan, palideciendo ligeramente.
—Niña... ¿estás segura de que quieres hacer esto? —preguntó, su voz era un susurro cargado de incredulidad y preocupación.
—Sí, es necesario —respondió Alba con una calma que resultaba aterradora.
—Yo no voy a poder librarme de esto fácilmente, y necesito hacerlo para que mi hija sobreviva. Lo entienda o no, es la única salida que