Cap. 16 ¡No, Lucius, espera!
Mientras Alba aprovechaba cada apertura de puerta para visitar a su hija y coordinar su plan, tuvo una idea. Usando uno de los celulares extras, lo configuró para grabar en un rincón discreto de su habitación antes de salir.
Como si estuviera siguiendo un guion, apenas Alba se fue, Celeste entró en la habitación vacía. Al no encontrarla, una sonrisa malévola se dibujó en sus labios. Con movimientos rápidos, se sacó un anillo de su propio dedo y lo escondió debajo de unas cajas cerca de la cómod