Cap. 146 ¿Dónde está el padre?
Todos llegaron al hospital como una bandada de pájaros alborotados. Coches que se estacionaban en doble fila, puertas que se abrían a toda velocidad, un desfile de mujeres elegantemente vestidas (y una novia con vestido de diseñador) que irrumpió en la calma estéril de la recepción de maternidad.
Alba ya tenía las contracciones, regulares y fuertes, y caminaba apoyada en Luther y Mayra, con el rostro contraído entre el dolor y la incredulidad de que esto estuviera pasando ahora.
—¡Hija!… ¡Mi cielo, tranquila! —Lena había llegado al hospital casi al mismo tiempo y la interceptó de inmediato, tomando su otra mano, su voz un mantra calmante en medio del torbellino. Sus ojos, sin embargo, delataban la misma excitación nerviosa que a todos.
Isabella, con el teléfono pegado a la oreja, avanzaba con paso firme mientras contactaba a la obstetra de Alba, su voz clara y autoritaria cortando la burocracia hospitalaria:
—Sí, la señora Alba Marian de Ottum. Sí, el protocolo previsto. Estamos entr