Cap. 126 Solo vino y hablamos.
Cuando llegaron al hospital, la escena que encontraron era extraña y opresiva. No era el caos de un asalto frontal. Era un estado de sitio lento y pausado.
Los hombres de Elián no intentaban entrar a la fuerza; más bien, controlaban los accesos con una calma amenazante, como si se les hubiera permitido estar allí, pero con límites estrictos.
El perímetro estaba sellado, especialmente en el ala donde estaba la habitación de Lucius. Era una presencia que intimidaba, no que atacaba.
Alba, al ver