Cap. 124 Elián Samaniego. Tenemos que hablar.
La carrera había comenzado. Alba y su convoy señuelo, llevando la atención y la furia de Elián hacia la casa de campo, eran la tormenta que despejaba el camino.
Y en la dirección opuesta, en el más absoluto secreto, los frágiles corazones del futuro de la familia se acercaban a su santuario. El plan había funcionado: dividir, distraer y salvar.
Ahora solo quedaba sobrevivir a la persecución y llegar a sus respectivos refugios antes de que Elián comprendiera que había sido jugado una vez más.