Mundo ficciónIniciar sesiónLo que siguió fue una secuencia que borró cualquier frontera entre mi cuerpo y el suyo: empujes, agarrones, un peso que no era amor sino imposición. No quiero repetir los gestos —ni quiero pintarlos con detalles que me enrojecen al recordarlos—; bastan las sensaciones: mi ropa revuelta, mi cuerpo doliente, la respiración que se me cortaba. Me sentí despojada, como si cada uno de mis gritos, cada una de mis súplicas, sólo alimentara su necesidad de controlar. Le supliqué, con voz rota, que par







