Mundo ficciónIniciar sesiónEl tercer encuentro fue más largo, y quizás el más cruel de los tres. Estábamos en su departamento otra vez. Matías estaba de buen humor, casi alegre, porque según él yo había seguido todas sus instrucciones: estaba comiendo mejor, había tomado el tratamiento, me vestía como él quería.
—Te ves más saludable —comentó mientras servía dos copas de agua, como si eso fuera una celebración—. Sabía que lo lograrías si me hacías caso.Esa noche fue más cariñoso. Me habló mientras me tocaba, m






