Mundo ficciónIniciar sesiónNo lloré. Ni una sola lágrima fue capaz de salir de mis ojos.
Me quedé sentada en la orilla de la cama, como si la tela de las sábanas pudiera sostener un cuerpo que parecía de piedra. El silencio de mi cuarto era denso, demasiado, como si el aire hubiera decidido volverse cómplice de mi estado. Y yo, que siempre me había desmoronado con facilidad, que tantas veces me había permitido quebrarme por Matías, ahora no era capaz de soltar un sollozo. Solo pensaba.El parque aún estaba fres






