Mundo ficciónIniciar sesiónLa noche anterior, después de la cena con Matías, había quedado más tranquila que en días. Por fin sentía que podía retomar mi vida, que podía respirar sin miedo y que el mundo no se venía encima cada vez que pensaba en Sarah.
Me dormí con esa sensación cálida, aunque con un hilo de precaución. No podía olvidar lo que había pasado: la traición, la manipulación, el intento de envenenamiento, la mentira del accidente. Todo estaba fresco en mi mente, pero esa noche me permití descansar.






