Le mostré el teléfono. Play. Sarah bajando los escalones del hotel, ligera. Play. Sarah cruzando la calle. Play. Sarah girando en la boutique. Play. Sarah levantándose en la cafetería. Play. Sarah subiendo al taxi.
Matías miró la pantalla con el ceño apenas fruncido. No se inclinó, no acercó la cara. Yo contenía la respiración como si un soplo mío pudiera desviar la suya.
—¿Y bien? —pregunté, cuando el último clip terminó.
—¿La seguiste? —fue lo primero que dijo, levantando la vista hacia