Mundo de ficçãoIniciar sessãoAl día siguiente, me levanté temprano. El cielo seguía gris.
Preparé café para Rosa y para mí. Ella notó mi silencio, pero no dijo nada.Pasé la mañana arreglando cosas pequeñas: doblando unas toallas, ordenando mis libros. Era como si el cuerpo necesitara moverse para que la mente no se llenara de preguntas.A media tarde, me senté junto a la ventana con una libreta. No sabía qué escribir. Solo puse una frase:“A veces el silencio también es una forma de amor.”Y supe que






