Alexander (Jing-Sung)
El sabor de la traición aún quemaba en mi boca. No era el sabor de Munan, sino el mío propio. Ella me había confrontado, y yo había temblado. Su dolor me había hecho temblar más que las acciones de mi padre.
Me acerqué a la cama. Ella estaba inmóvil, mirando el techo, absorbiendo su dolor con una dignidad que me destrozaba. La amaba por su fuerza, y por eso mismo sabía que no podía arrastrarla a la guerra que comenzaba ahora.
—Karl se quedará de guardia —dije, con