Luciana miraba a Richard con asombro puro, había usado la información que ella y Stefan habían recopilado con David Clark, los archivos sobre Thompson Corp y Riverside Properties, pero la había ejecutado con una maestría que solo décadas de poder absoluto podían otorgar.
Esto no era la manipulación adolescente del Reto de Stefan.
Esto era destrucción institucional, legal, definitiva.
Damian Cross se quedó completamente quieto, respirando agitadamente como un animal acorralado, sus ojos iban del documento sellado por la fiscalía a Richard, procesando la magnitud de su derrota, y luego, lentamente, se posaron en Luciana.
La miró con un odio tan puro, tan concentrado y visceral, que Luciana sintió el impulso primitivo de retroceder.
—Tú —susurró Damian, y esa única palabra contenía todo el veneno del mundo.
Caminó hacia ella con pasos violentos que resonaban contra el piso de mármol, los guardias de seguridad se tensaron inmediatamente, pero Cross fue más rápido, deteniéndose al otro lado