Viernes, 7:42 PM.
Luciana ajustó el collar de perlas frente al espejo del baño de Ethan, observando su reflejo con ojo crítico.
El vestido azul marino caía con una elegancia estudiada bajo sus rodillas.
Faltaban diez minutos para que el hombre que más despreciaba en el mundo tocara el timbre, y ella tenía que parecer la prometida perfecta, la heredera intachable, la mujer feliz.
—Te ves hermosa.
La voz de Ethan la hizo girarse. Él estaba apoyado en el marco de la puerta, con esa postura relajada