Selene llegó al puesto de fideos justo a la hora del mediodía.El lugar estaba repleto de comensales que devoraban sus platos con gran apetito.
Su amiga, Fiorela, le había pedido que se quedara recostada en la cama, pero Selene estaba cansada de estar encerrada entre cuatro paredes.
Con mucho cuidado y algo de esfuerzo, descendió las escaleras de su casa.
El bullicio del lugar la envolvió como un abrazo cálido. El aroma a fideos recién cocinados y especias flotaba en el aire.
Selene sonrió al ve