Selene se sentó al borde de la cama, el sonido del tráfico resonaba débilmente a través de la ventana del apartamento.
Las luces de la ciudad brillaban con una intensidad casi hiriente, pero su corazón estaba en un lugar sombrío.
Durante semanas, había existido una especie de burbuja a su alrededor, y mientras Ares hablaba, cada palabra que salía de su boca parecía adquirir un nuevo significado, un sentido oculto que acababa de descifrar.
—Selene, necesito que me escuches —dijo Ares, acercánd