La sombra del pasado se cernía sobre la vida de Apolo, arrestado y reducido a un mero vestigio de su antigua grandeza.
En la penumbra de su celda, el viejo narcotraficante reflexionaba sobre sus decisiones, esos giros fatales que lo llevaron a perderlo todo.
El eco de risas y fiestas llenas de excesos se había desvanecido, cambiado por el silencio inquietante de rejas metálicas y un guardia que lo miraba con desprecio.
Los muros fríos y ásperos de la prisión eran un recordatorio constante de