El papel crujió entre sus dedos antes de convertirse en una bola arrugada que fue a parar al suelo, junto a otras cinco idénticas. Cassandra suspiró, frotándose los ojos enrojecidos mientras contemplaba la hoja en blanco frente a ella. La lámpara de su escritorio proyectaba un círculo amarillento sobre el papel, como un reflector esperando que las palabras correctas aparecieran por fin.
"Querido Thomas..."
No. Demasiado íntimo.
"Thomas:"
Demasiado frío.
Arrancó otra hoja del bloc y comenzó de n