El auditorio de la escuela primaria Sunshine Hills rebosaba de padres ansiosos, armados con cámaras y sonrisas de anticipación. Thomas se ajustó la corbata por tercera vez, sintiendo que el nudo se apretaba como sus nervios. Cassandra, a su lado, mantenía la vista fija en el escenario vacío.
—Gracias por invitarme —susurró él, inclinándose ligeramente hacia ella.
Cassandra asintió sin mirarlo. —Ella ha trabajado mucho en esto. Todos los niños presentarán algo, pero... —hizo una pausa, como si d