El cementerio se extendía bajo un cielo gris perla, como si las nubes hubieran decidido vestirse de luto para acompañarlos. Cassandra avanzaba por el sendero de grava con paso firme, sosteniendo un ramo de lirios blancos contra su pecho. Thomas caminaba a su lado, guardando una distancia prudente, con un pequeño ramo de rosas pálidas en la mano. El silencio entre ellos era denso pero no incómodo, como si ambos entendieran que algunas conversaciones necesitan un escenario adecuado.
—Es aquí —dij