La lluvia golpeaba suavemente contra los cristales de la ventana mientras Thomas contemplaba el sobre que sostenía entre sus manos. El membrete de la prestigiosa firma de arquitectura londinense brillaba bajo la luz tenue de la lámpara. Un año en Londres. Un proyecto exclusivo. La oportunidad que cualquier arquitecto soñaría.
Pero ya no era el mismo hombre que diez años atrás habría hecho las maletas sin mirar atrás.
El teléfono vibró sobre la mesa. Era Cassandra.
"¿Podemos vernos mañana? Neces