Sebastián no durmió esa noche.
El departamento estaba en silencio, pero dentro de su cabeza todo era ruido: el eco del beso, la presión del cuerpo de Valentina contra la pared, la forma en que sus labios habían respondido con una intensidad que no era fingida, que no era parte de ningún contrato. Y luego, inevitablemente, la imagen de su rostro lleno de decepción cuando él se apartó y pronunció aquellas palabras frías que ni siquiera él mismo creyó.
“Esto no puede volver a pasar”
Giró en la cam