Valentina tardó varios segundos en darse cuenta de que el taxi no se dirigía a ningún lugar conocido. Al principio pensó que era el cansancio, el shock acumulado, la forma en que su cuerpo aún temblaba después de haber sido expulsada de la casa de Sebastián como si no valiera nada.
La lluvia seguía cayendo con fuerza, golpeando el parabrisas, distorsionando las luces de la ciudad hasta volverlas manchas borrosas. Lucas estaba sentado al lado suyo en silencio, con una mano apoyada en la ventani