Mundo ficciónIniciar sesiónGilbert Goldsmith necesita una esposa, una que pueda calmar las insistencias de su padre para poder obtener la presidencia ejecutiva de su empresa, pero él cree no necesitar una mujer estable a sus 35 años, cuando tiene a todas las mujeres de New York a sus pies. Ya que no tiene opción, consigue una chica que él cree será la indicada para las expectativas de su padre, sin embargo, sus planes no resultan como él esperaba al darse cuenta de que en realidad es la chica perfecta para él.
Leer másEllie trago saliva mientras trataba de prestar atención al sermón del sacerdote, pero su razonamiento no alcanzaba a comprender lo que estaba sucediendo, era como un sueño o quizás una pesadilla de la que no podía despertar y en la que no podía gritar para pedir ayuda y así, en silencio, soporto una ceremonia de más o menos una hora.Gil, por su parte había pasado esa hora en total y completa calma, ahí no había nadie que pudiera quitarle esa tranquilidad, ni siquiera Ellie, a quien le sostenía la mano, pero a diferencia de él, ella estaba nerviosa. Cuando el momento en que ambos debían verse de frente para decir sus votos, ninguno de los dos había pensado en ello y la verdad ni siquiera les importaba, así que fue el padre quien les ayudo a decir un voto simple, pero memorable, solo basto un "Te amo" para que la gente soltara un suspiro al unísono, pero debido a su falta de afecto, el padre de Gil comenzó a sospechar que algo estaba sucediendo en la relación, quizás una discusión o s
Finalmente, llego el día de la boda, con una planificadora. Ninguno de los dos había tenido que mover un solo dedo para los preparativos, aunque si se habían dignado a checar su atuendo o mejor dicho, disfraz. Gil, había elegido un esmoquin negro, lo común que se usaba para ese tipo de eventos, aunque desgraciadamente, le tocaba ser el novio en esa ocasión. Ellie por su parte había sido acompañada por la Weeding Planner a la prueba de vestidos y si hubiera sido por ella, hubiese elegido el primero que vio, pero para su mala suerte, esa Weeding Planner había invitado a su amiga Oliv, por lo que aquella tarde se volvió tediosa y larga, para que al final hubiese elegido un vestido de encaje, largo y de escote pronunciado que a su amiga le había fascinado y no iba a ponerse a discutir con Oliv respecto a sus gustos, los cuales Oliv conocía bien. Ella si hubiese elegido ese vestido si tan solo su boda fuera real y estuviera enamorada de su esposo. Ella, estaba parada justo en el pasillo
—¿Y cuando se casaran?—preguntó Oliv impaciente.La relación de ambos iba demasiado rápido, por lo que supuso que tal vez lo que sostenía a la pareja era el sexo, puesto que su amiga había evitado a toda costa relacionarse con chicos en la universidad para no perder la concentración en sus metas, cosa que en realidad habían logrado las deudas, pero verla de la mano de un hombre tan importante como ese, lleno de orgullo a Oliv por su amiga.—Siendo sincero, tal vez en dos meses—aseguró Gil, lo que causó que Ellie lo mirara con desconcierto.—¿Tan pronto? —preguntó Oliv impactada—¿Porqué?—Pronto seré nombrado el CEO de la empresa que fundó mi padre, así que me gustaría adelantar la boda para poder disfrutar de nuestra luna de miel y volver para tomar mi puesto, de ese modo podré atender a mi esposa y mi empleo—expresó Gil con orgullo.Oliv se quedó en silencio meditando sus palabras, si bien no le agradaba la idea de que se apresuraran a casarse, le reconforta la idea de que al menos s
—Una vez acordado el asunto, lo único que queda es firmar—dijo Bruce acercando el bolígrafo hacia los dedos de Ellie, ella lo miró un instante, aún estaba en shock por la cantidad que había visto escrita, pero hasta ahora Gil había cumplido con su parte, por lo que no dudo en tomar el bolígrafo y trazar su firma sobre el. Par de hojas donde estaba escrito su nombre.—¿Eso es todo? —cuestiono pensando en el otro contrato que había girado, aunque esta era el de la compra de la casa—¿O tendre que seguir firmando papales toda la semana?Bruce esbozo una sonrisa.—No, claro que no,aunque el último papel de falta por firmar, sería el de la acta de matrimonioGil se dejó caer sobre la silla giratoria de su oficina.—¿Entonces puedo irme? —solicito pensando en su amiga y en el tiempo que ya la había dejado sola.—La verdad quería discutir contigo sobre nuestra boda, por lo general son las novias quienes se encargan de la planeación, pero si necesitas ayuda podemos ver a un asesor o mejor aún,
Oliv se adentro en el closet dejándose perder entre las etiquetas de diseñador y trajes exclusivos, por supuesto, Ellie la miró un tanto incomoda puesto que aquello no duraría para siempre, era únicamente para aparentar en el mundo de Gilbert.—¡No puedo creerlo! —grito Oliv desde el interior del closet—¿Todo esto te lo compro tu prometido?Ellie no contestó y de todos modos aunque lo hubiese hecho, quizás no la hubiese escuchado.—Creo que este me queda—dijo en voz alta, sin darse cuenta que por la emoción Ellie la había escuchado.De pronto mientras Ellie miraba la ropa moverse por causa de su amiga que indaga a entre los atuendos, llamaron a su puerta. Ella se levantó de su sitio un tanto alarmada y por miedo no respondió los primeros segundos.—¿Podemos hablar? —dijo Gil del otro lado.—¿Ahora?—musito ella maquinalmente.—Si, es un asunto importante.—Enseguida salgo, me estoy cambiando—expresó apretando la mandíbula, esperando que le creyera, no sabia como le explicaría la presen
Queriendo o no, Ellie le mostró el camino a su amiga, esperaba que Gilbert no se encontrara en casa, aunque eso era técnicamente imposible pues acababa de llegar.—¿Qué hacemos aquí? —replicó Oliv al ver la fachada del edificio, no parecía ser un edificio de departamentos, además de que se encontraba en una zona exclusiva que seguramente costaba una fortuna poder llegar a vivir ahi. Entonces miró de reojo a Ellie, quien le indicó avanzarán hacia el interior.—Me parece que viviré aquí un tiempo, mientras buscamos otro sitio para vivir—le explicó para calmar sus nervios, ella misma se había mostrado nerviosa al darse cuenta en el lugar donde Gilbert residía.—Pero este lugar luce bastante costoso—indico Oliv mientras se encaminaban al ascensor. El vestíbulo prácticamente estaba vacío a excepción de los guardias de seguridad que las observaban en el mostrador de recepción, por supuesto ninguno dijo nada ni tampoco se molestaron en detenerla puesto que Gil ya les había advertido de su pr
Último capítulo