—Precisamente, no estaba pensando—se excusó Gil sentando sobre uno de los sofás más cercanos a él, coloco sus codos sobre sus rodillas para poder apoyar su cabeza. Su cerebro recién empezaba a reaccionar—solo no quería... perder la presidencia ejecutiva de la empresa.
—¿Acaso tu padre piensa jubilarse?—cuestiono el doctor Archer mientras sus vagos recuerdos le traían a la mente, que aquel puesto pertenecía al padre de Gil, el hombre que por muchos años había sido su amigo.
—Eso quería—menciono