Ellie trago saliva mientras trataba de prestar atención al sermón del sacerdote, pero su razonamiento no alcanzaba a comprender lo que estaba sucediendo, era como un sueño o quizás una pesadilla de la que no podía despertar y en la que no podía gritar para pedir ayuda y así, en silencio, soporto una ceremonia de más o menos una hora.
Gil, por su parte había pasado esa hora en total y completa calma, ahí no había nadie que pudiera quitarle esa tranquilidad, ni siquiera Ellie, a quien le sostenía