La señora Williams, el ama de llaves de la mansion de Alaric, llevaba más de quince años viendo pasar a personas por esos pasillos de mármol. Había visto a socios de negocios, a parientes codiciosos y, por supuesto, a personas mas cercanas a su jefe. Por eso, cuando Alaric le entregó la lista de cambios para la semana, la mujer tuvo que sostener sus gafas para creer lo que estaba leyendo.
—¿Señor? —preguntó ella, mirando el papel con extrañeza—. Aquí dice que debemos cambiar el café de la mañan