Farah regresó a la mansión con el alma por el suelo. El chantaje de Henderson era perfecto. Si acudía a Alaric, él pensaría que solo lo buscaba para salvar su pellejo. Si no lo hacía, su carrera moriría antes de nacer. El silencio en la casa era sepulcral. Se dirigió al estudio, buscando al hombre que la había cuidado la noche anterior, pero al abrir la puerta, la atmósfera era gélida.
Alaric estaba sentado tras su escritorio, rodeado de los papeles del matrimonio y el contrato. No había rastro