La mañana en el sur se levantó con una capa densa de neblina que cubría los árboles, pero dentro de la casa de sus padres, el fuego de la cocina ya estaba encendido. Farah miraba por la ventana de su antigua habitación de infancia, sosteniendo una taza de té entre sus manos. Se sentía tranquila, en paz con el silencio del campo, pero su mente era un caos que ningún paisaje rural podía calmar.
— Es lo mejor, — se repetía a sí misma, intentando forzar una lógica que simplemente no sentía. — Al fi