Tras el escandaloso despliegue de seguridad con Ana, el silencio regresó a la oficina principal. Farah se acomodó la chaqueta, manteniendo la postura firme, mientras Alaric caminaba hacia su escritorio.
La tensión del momento anterior seguía flotando en el aire, pero él, fiel a su costumbre de esconder las emociones detrás del trabajo, tomó una carpeta de cuero oscuro y se la extendió.
—La junta de operaciones de la próxima semana está cerrada, pero esto es más urgente —dijo Alaric, con su hab