La cena fue tranquila y acogedora, con un consomé de ternera aromatizada con laurel y un pollo asado con limón y romero. La noche traía consigo un viento helado y la familia Medici y Panfili degustaban el postre de galletas de anís y lavanda acompañadas de vino rojo mientras Francisco tocaba el violín, la sinfonía que había estado ensayando en la biblioteca.
- Esto es una pieza única, composición de Francisco de Medici- dijo Francisco cuando terminó de sonar colocando el violín a un lado.