Cuando llegaron a Prato Regina los recibió con un gran banquete preparado con todas las delicias de la región. Elizabeth no había dejado de hacer esos dulces que alegraban el corazón de todos. Federico le otorgó una flor a Lucrezia. Finalmente todos reunidos una vez más, en una suave brisa que soplaba para evitar que los pequeños se sofocaran demasiado mientras corrían.
-Lucrezia, sabías que en la ciudas se Olimpia se hacían espectáculos deportivos? - dijo Francisco, siempre enseñándole algo