El aire entraba furioso por la ventana y refrescaba la habitación combatiendo contra el té caliente. Tal vez incluso el viento sentía la tensión en ese lugar. Rebecka nunca había sido el tipo de chica que debía ser, nunca se había quedado callada, ni había hecho lo que otros esperaban. Ella era muy similar a Constanza desde un cierto punto de vista. Francisco siempre lo había pensado.
-Eres Noe, verdad? - obviamente sabía la respuesta, la pregunta era otra- Eres la Noe de quien Eli ha hablado