Seré yo quien me case con ella.
La biblioteca de Santino di Morelli estaba envuelta en un silencio tan denso que parecía tener peso propio. La luz tenue de la lámpara caía sobre el escritorio de madera oscura, iluminando documentos perfectamente ordenados que, a pesar de su importancia, no habían sido tocados en varios minutos. Santino permanecía sentado, el cuerpo rígido, pero la mente lejos… demasiado lejos. Sus dedos golpeaban suavemente la superficie del escritorio, marcando un ritmo irregular que delataba lo que su expre