Nunca pensé que llegaría este día.
Si alguien me hubiera dicho años atrás que terminaría parado frente a un altar esperando a una mujer… me habría reído en su cara.
Porque hombres como yo no nacimos para amar. Nacimos para la guerra, para la sangre, para el poder. Y aun así…
Aquí estaba.
Esperándola.
La enorme iglesia permanecía en absoluto silencio mientras todos aguardaban su llegada. Hombres importantes del clan ocupaban cada asiento. Matteo permanecía a mi derecha y Stefano unos pasos detrá