Momentos felices
Desperté antes que el sol… aunque en realidad no sabía exactamente qué hora era. Lo único que sabía era que seguía envuelta entre las sábanas blancas, desnuda, cálida… y completamente abrazada al hombre que cambió mi vida para siempre.
Santino dormía detrás de mí, con un brazo rodeando mi cintura y el rostro escondido cerca de mi cuello. Su respiración chocaba suavemente contra mi piel, lenta… tranquila. Y todavía me parecía increíble verlo así. Porque el hombre que todos temí