En realidad, Jimena lo veía con mucha claridad: Hernán sí se había encariñado con Camila.
De lo contrario, ¿cómo habría podido convivir con ella día y noche durante tres años, mientras a Jimena ni siquiera le permitía abrazarlo?
Si no existiera aquel nudo imposible de desatar entre ellos, ni siquiera sabía cuánto podría llegar a querer Hernán a Camila.
Respiró hondo, sacó el celular y se esforzó por no dejarse controlar por sus emociones.
Luego, siguiendo el plan, le envió un mensaje a Matías.