La sensación de pánico se volvió cada vez más evidente.
Hernán no pudo contenerse y llamó a Camila.
Cuando el celular empezó a sonar, Camila estaba ordenando la casa.
Ya que se preparaba para irse, naturalmente quería hacerlo de la forma más limpia y definitiva posible.
No quería conservar ningún vínculo con Hernán.
Aquellas cosas que antes habían sido testigos de su amor ahora, ante sus ojos, se habían convertido en objetos insoportables.
La bufanda que había tejido para él, las estrellas de