Berlín, Alemania
Emilia
El calor es tan sofocante que me siento como si estuviera atrapada en una hoguera, envuelta en llamas invisibles que lamen mi piel y se filtran en mis huesos. Es una sensación extraña, casi surrealista, porque lo último que recuerdo es el frío. Un frío que se aferró a mí como una garra de hielo, que entumeció mis sentidos hasta hacerme sentir como si estuviera muriendo.
Y quizás estaba muriendo. Por culpa de Konstantin. El nombre atraviesa mi mente como un rayo y una ole