Berlín, Alemania
Viktor
El mundo se siente como un mar agitado, uno que está siendo sometido por una tormenta. Voy y vengo, flotando entre el sueño y la vigilia. Cuando logro despertar, no soy realmente yo. Mi cuerpo pesa toneladas y mi mente es un laberinto de sombras.
La fiebre me arrastra a un abismo donde el dolor es un susurro constante en mi piel. Y ella está ahí.
Mi madre.
Se sienta en la orilla de mi cama con su cabello rubio cayendo en ondas sobre sus hombros y sus ojos tan grises como